Mitos y Leyendas
EL BRUJO
DE LA CAMPANA GUARDA AUN SU TESORO
El cono de oro de la campana está
escondido en algún lugar de este cerro, y que es alfabeto de los andinistas
chilenos. Algún día será encontrado
y hará la fortuna de su feliz poseedor . Mientras tanto en las cuevas del
cerro hay quienes tienen sueños alucinatorios en los que escudriñan el pasado
en busca del oro que un brujo ocultó
.
Cuando recién llegaron los españoles
a la zona central del país los indígenas se comunicaron unos a otros el mensaje;
los conquistadores no venían en son de paz , si que los movía la ambición
del oro. En el Cuzco habían dado muerte al Inca Atahualpa para apoderarse
de su fortuna; el resto de la familia real se había tenido que retirar hacia
una ciudad cerca de la cordillera (“MACHUPICHU”) hasta donde habían llevado
el resto de sus tesoros y a sus mujeres para que no cayeran en manos de los
invasores.
Los habitantes de Gulmué (OLMUE).
se reunieron y llamaron a sus Machis;
éstos acordaron retirar la cumbre de oro que habían levantado como veneración
al sol en lo alto del cerro de La Campana,
Hace seis meses atrás, C.B.S. 48
años. profesor de Matemáticas, acompañó a unos alumnos que hicieron una excursión
al cerro. Acamparon en las proximidades
de la Mina Abandonada. Se turnaron
para hacer guardia. Al profesar le
tocó la guardia de la medianoche hasta las dos de la madrugada.
Atizó el fuego para levantarse,
cuando oyó un gemido, algo como el grito angustiado de un hombre o de un animal
desgarrado. Se movió en la dirección
de donde había surgido el ruido.
Entre los matorrales divisó algo
semejante a la figura de un anciano. Avanzó
hacía e1, pero éste desapareció. Iba
armado, se sentía seguro, estaba provisto de una linterna y decidió seguirlo.
Junto a un peñasco volvió a ver la figura.
Lo enfocó con su linterna y
la imagen del anciano de larga cabellera desapareció.
En cambio, en el peñasco había la entrada de una caverna.
Entro. Comenzó a recorrer las paredes con su linterna. Había unas curiosas figuras de animales en
el muro y su vista se detuvo en un dibujo del cerro La Campana; el perfil
no estaba diseñado como es ahora, sino que se veía completo, no en forma de
campana. Entonces sufrió un desvanecimiento.
Tiene la idea de haber recibido un golpe, o de haber resbalado y
haberse pegado. No recuerda bien.
Dos horas después, al muchacho
que debía reemplazarlo en la guardia le llamó la atención su ausencia; salió
a buscarlo y lo encontró tendido junto a un peñasco. Pero no había caverna alguna en ese sector.
Lo curioso del caso es que el profesor
C.B.S., contó a sus alumnos que al despertase del desmayo que le produjo su
caída "dentro de la caverna”, había tenido la siguiente experiencia.
"Estaba vestido con unas pieles
de guanaco. En mis manos tenía una
maza hecha con una gran piedra horadada, con mango de madera. Había sangre
en el suelo. Pero no era mi sangre,
sino la de un guanaco que yo había sacrificado de un mazazo, Detrás de mi
había una mujer, la que me explicó que yo había resbalado en la sangre y me había golpeado en la cabeza. Luego puede darme cuenta de que aquella mujer
vivía conmigo en aquella cueva.
Comencé a explorar la caverna. Al término de ella, seguía otra. Se sentía caer una gotera de
agua.
Me introduje a la nueva caverna a través de un estrecho agujero. La luz caía desde una hendija de lo alto. Había
esqueletos de animales y también el esqueleto de un niño tendido sobre una
piedra. Era mi hijo que había muerto
hacia algún tiempo.
Entonces vi aquello que al fondo
de la caverna, relumbraba como si el mismo sol estuviese en ella. La luz de lo alto caía allí de pleno. Aquello era una especie de cono de oro. Mi mujer se detuvo un instante frente a nuestro
niño y luego, se arrodilló ante el cono e hizo una reverencia. Aquel cono de oro era su dios representaba
el sol y lo que los extraños tanto buscaban.
Volvimos a la primera caverna.
Encontré unos huesos de animal a medio tallar y otros tallados. Comprendí
que parte de mi tiempo lo pasaba entretenido tallado figuras en huesos de
animales.
Algunos de ellos estaban dibujados
en la pared. Me satisfizo saber que yo había sido un artista del pasado.
Le explique a “mi mujer” que no recordaba qué había pasado con ese cono de oro; le expliqué que el golpe que me había dado en le suelo de la caverna me impedía recordar.
Ella me hizo el siguiente relato:
"Unos hombres de rostro blanco
habían llegado hasta las riberas del gran río ( EL ACONCAGUA ) buscando las
piedras del Sol. Por esto, El Gran Machi al que llamaban "PELUMPEN” había
dispuesto trasladar EL PEÑASCO DEL SOL hasta las grandes cavernas,
Era invierno y el trabajo era difícil.
Parte del cono estaba asentado en una piedra agrietada y se hundió
desapareciendo en una especie de cráter, a consecuencias de unos rayos que
cayeron aquella noche."
La caverna donde cayó parte de
aquel cono de oro era la nuestra. Nosotros
éramos sus cuidadores. Nuestro hijo
había sido muerto por un extraño animal de alas transparentes.
De improviso, mi mujer empezó a
gritar y me indicó que mirara a algo que había aparecido en la puerta de la
caverna.
Allí había algo semejante a un
inmenso insecto: su cuerpo era todo de un color verde claro; su cabeza era
del mismo matiz, con una línea mediana negra por encima. Su frente era gruesa y triangular; antenas de un moreno negruzco.
Su protórax grueso, con su quilla poco elevada y tres surcos transversales
apenas aparentes: la quilla era negra en su mitad anterior y en los lados
del corselete, por atrás, se le vela una línea amarilla, ribeteada de negro.
Sus álitos eran cortos, completamente verdes y sin manchas en el borde
interno. Sus alas transparentes y
las patas de un verde amarillento. Su
abdomen era el mismo color.
Aquel animal avanzó sobre nosotros.
Yo cogí la maza para defendernos.
Mi mujer corrió hacia el cono de oro como para pedir protección a sus
dioses. Entonces tembló. Era un
fuerte terremoto que hacía caer gruesas piedras. Una de ellas aplastó a aquel gigantesco insecto, otra cerró la entrada
de la caverna y quedamos sepultados. Al
parecer, para siempre.
C.B.S., no sabe nada sobre insectos.
Pero preocupado por su sueño, consultó un tomo de la Historia Física
y Política de Claudio Gay: allí; en las páginas óó y ó7 estaba la descripción
precisa del que viera; es un Tropinotus ornaticollis, del que el naturalista
Gay sólo conoció un ejemplar de hembra, porque es muy escaso.
El profesor no sabe cómo interpretar
su extraño sueño; pero como muchas personas que han explorado La Campana,
piensan que en algún lugar está su caverna oculta por las rocas del derrumbe
y dentro de ella se encuentra el cono de oro la mina que todos buscan, y también
la que una vez fué su familia ...
Hace miles de años, el dueño del fundo Santa Filomena tenía fama de
avaro y ambicioso.
Estando muy enfermo, por morirse, se levantó de su lecho y fue a dejar
todo su dinero a una cueva donde había una gran piedra; trató de salir, pero
no pudo, quedando atrapado. Sus familiares al echarlo de menos, lo buscaron
día tras día y al fin lo encontraron en la cueva reclinado en la piedra de
la cual no pudieron levantarlo.
La leyenda dice que la persona que trata de entrar a la cueva donde
está la piedra que atrapó a ese señor no sale vivo.
Desde entonces se le llamo LA PIEDRA
DEL BRUJO
Allá por el año 1775, un modesto
labrador de Caléu, de apellido Tapia, encontró abandonado en uno de los muchos
senderos por donde tenía que hacer su tráfico de carbón y leña, una figura religiosa modestamente vestida que llevó a su casa,
sin que jamás aparecieran dueños. Allí
la mantuvo hasta mediados de 1780 fecha en que la dio a don Cástulo Roco,
agricultor de las Palmas de Quebrada Alvarado a cambio, según cuentan sus
descendientes, de una cuartilla de harina flor.
Aquella figura correspondía a la
del niño Jesús y que desde algún
tiempo después y hasta ahora. Sería
llamado EL NIÑO DIOS DE LAS PALMAS. Fue ligeramente retocado y mejor vestido, a la vez que empezó a
conceder cuando favor le era solicitado.
El poder milagroso del Niño de las Palmas, poco a poco se fue extendiendo
por Quebrada Alvarado, La Vega, LA Dormida, Olmué y otros lugares de la región.
Ya no sólo fueron velas las que pagaban por las mandas, sino dinero que era dejado en el lugar
en que éste había sido colocado.
Algún tiempo más tarde con el dinero que había sido recolectado y el
que puso de su peculio don Cástulo , se levantó una hermosa capilla con el
fin de entregar al niño Díos de las Palmas a la veneración pública.
Muerto don Castulo Roco, heredó
la capilla a su hijo Eliseo, y enseguida la sucesión de este antiguo vecino.
El niño dios de las Palmas tiene una estatura de sesenta centímetros
y sus facciones son muy hermosas. Periódicamente se le confecciona vestuario
nuevo y luce una artística corona dorada.
Cada vez que hay sequía y las siembras peligran, el Niño Dios es
sacado en “andas” por sus dominicos, y por numerosos fieles, e invariablemente
(hechas las plegarias) las anhelada lluvia cae a torrentes por los campos
resecos de Quebrada Alvarado.
Y así el Niño Dios de las Palmas
hará milagros y favores para que
progrese este pintoresco lugar, rodeado de cerros y casi a 780 metros sobre
el nivel del pacífico.
LOS CONDORES
Al interior de Lo Castro Quebrada Alvarado existe un lugar muy hermoso
por lo abundante de su vegetación donde crecen árboles de gran tamaño y corre
el agua fresca formando un cafión entre cerros altos y escarpados.
Hace mucho, muchísimo tiempo en este cafión vivía una colonia de cóndores
que bajaba seguido al valle a matar el ganado pequeño (cabras, ovejas, terneros).Era
tanto el daño que causaban y tanto el temor de la gente, que un día se juntó
un grupo de valientes y fueron a matar a los cóndores.
Las mujeres y niños lloraban porque
los cóndores eran muy bravos y ningún hombre volvería vivo. Se levantaron
tempranito, llevaron merienda para varios días y un buey vivo que carnearon
cerca del nido de los cóndores. Hicieron unos rucos bien protegidos y esperaron
que éstos bajarán al olor de la carne.
Cuando los cóndores estaban guatones
y cansados de tanto comer, los hombres salieron de su escondite los cercaron
y los mataron a palos.
Claro que los cóndores se defendieron
bravamente y los primeros en caer
fueron los perros que acompañaban a los hombres, perros especializados en
la cacería de leones nunca de cóndores. Varios fueron también los hombres
heridos por las garras aletazos y picotazos pero por fin, todos los cóndores
adultos murieron. Los polluelos que
quedaron en los peñones, murieron después
de hambre y de frío.
Algunos hombres quedaron marcados
para siempre en el rostro o el cuerpo pero se sentían felices: Habían vencido
a sus enemigos.
Ahora leyenda o no, existe al interior
de Lo Castro un lugar denominado "Los Cóndores”, el que es muy hermoso
y que vale la pena visitarlo. Parece que el alma de esos cóndores aún lo protege
de la mano depredadora del hombre ya que sus árboles se mantienen en pie como
una señal de lo que fue el lugar antes que el hombre empleara su hacha.
También hay en Quebrada Alvarado al interior de "El Maqui"
una poza que tiene historia: Cuentan qué había una pareja de enamorados. Ella
muy linda y rica y él muy apuesto y joven, pero extremadamente pobre.
El trabajaba cortando coligues y coirón en los cerros y bajaba de tarde
en tarde al pueblo a dejar el producto de su trabajo. Era muy huraño y ni
hablaba pero el día que conoció a la niña su rostro se iluminó y empezó a
silbar hermosas melodías que nunca antes nadie había oído.
Sus viajes fueron más seguidos y su rostro fue cada vez más agradable
con una amplia sonrisa la que ya era compartida por la niña. Así pasó el tiempo
hasta que se dieron cuenta que estaban enamorados y decidieron escapar juntos
al cerro.
Para que pensar en contar de sus propósitos a los padres, parientes
y amistades de la niña, si nadie sabía de donde era el joven, no tenía familia
ni amigos conocidos. Los más decían que era un forajido fugitivo de la justicia,
pero no faltaba el que maliciaba que era el diablo disfrazado de ángel.
Cuando los padres se dieron cuenta que la niña había desaparecido,
formaron una cuadrilla y salieron,en su busca.
No faltaron ni perros ni crucifijos de plata en esta cacería.
Los jóvenes corrían por el cerro saltando de risco en risco. El más
ágil, ella débil y temerosa. Debían llegar hasta una gran roca para estar
a salvo. El saltó se volvió a para ayudar a su amada cuando la ve saltar sin
esperar ayuda con tan mala suerte que cayó desde una altura de quince metros
sobre unas piedra planas
El comprendió todo su drama, la vida ya no tenía significado para él. Se lanzó tras de su amada y murió junto a ella. Cuando la gente llegó al lugar se encontró con los cuerpos sin vida de los jóvenes, pero cosa curiosa no tenían ni una marca de golpe o herida. Sus cuerpos estaban intactos.
Muchos lloraron arrepentidos, dijeron que si los hubiesen dejado tranquilos habrían llegado a formar una familia y a ser muy felices.
Los enterraron juntos; causa de la muerte: ataque al corazón.
Pero la historia no termina ahí. La piedra donde cayeron los jóvenes
fue siendo tallada por la caída del agua de cada invierno y hoy se divisa
perfectamente formado un corazón de unos cuatro metros de diámetro por doce
de profundidad.
Tiene las características de un plato hondo, más ancha en la orilla
y angosta hacia el fondo.
Está siempre llena de agua muy helada y es de mucho riesgo para los
bañistas.
Hay que visitarla con el respeto que se merece.
Por el camino a Las Palmas a unos
ochocientos metros de la puerta del Romero, camino a Ocoa por entre cerros,
existe una inmensa roca donde se ve nítida la imagen de un diablo con tridente
cachos y cola.
Lo curioso es que esta ahí, formando
parte de la roca, ni sobre ni bajo relieve, es la roca misma.
Su estatura es la de una persona
normal. La leyenda dice que ésta fue la señal que dejó un minero que al descubrir
una mina de oro y por temor a que lo mataran, dejó estampada, esta figura
que señalaría el lugar de la veta según cayeran los rayos del sol sobre su
tridente.
Otros aseguran que el minero hizo
un pacto con el diablo y que al perder su alma, el diablo triunfante dejó
la marca en la roca al apoyarse en ella. Y muchos son los turistas que cada
verano parten desde Quebrada Alvarado a caballo por los cerros para ver y
fotografiar esta roca.
Los lugareños dicen que cuando la gente va con malas intenciones (deseos de hacer fortuna fácil), se llevan trozos de la roca. Al llegar a sus casas ocurren cosas místeriosas: ruidos extraños, gritos en la noche, incendios espontáneos, etc..
Para librarse del maleficio deben
volver al lugar y dejar las rocas
donde las encontraron.
Leyendas recopiladas en el sector
tras treinta años de convivencia con sus lugareños
“ABUELITA CUCA”
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